martes, 12 de octubre de 2010

Acerca de la Esencia y los Abdominales...

Hace un tiempo leí en un libro que decía: “Una persona constante es aquella que lograba alcanzar las metas incluso después de que el espíritu con el que se habían fijado se fuera.”
Y la verdad siempre busqué la manera de cómo lograrlo ya que siempre fue un desafío para mí. Siempre decía algo como “esta semana voy a acostarme a las 10 pm”, y conforme pasaba el tiempo cada día se me hacía más difícil cumplir el objetivo, hasta que desertaba y olvidaba que me había propuesto eso, para no sentirme mal. Igualmente con la alimentación, el ejercicio, el estudio, las notas, etc.
Hasta hace cierto tiempo me di cuenta de algo mientras hacía ejercicio en la noche:
Yo estaba en el sofá de mi habitación recordando todo lo que había hecho en el día, cuando recordé que me había propuesto hacer ejercicio todas las noches, y en ese mismo instante sentí unas ganas de acostarme y no hacer más. Era una guerra dentro de mí, lo que yo me había propuesto versus lo que quería hacer en ese instante. Dicen que para hacer feliz hay que hacer lo que más te guste y disfrutes, y claramente no iba a disfrutar hacer lagartijas ó abdominales mientras me moría del sueño.
De pronto en mi cabeza una voz se despertó y me dijo: “hazlo!, hazlo!!, hazlo!!!, si no perderás muchos días de trabajo” y en ese momento me percaté que cada día que no hacía ejercicio tenía que recuperarlo con dos días, pues bien, no fue algo súper animante, pero sirvió como excusa para realmente dejar el sueño de lado.
Lo interesante fue que apenas hice la primera lagartija sentí como todo mi cuerpo se llenaba de energía y vigor, mágicamente estaba recuperando ese espíritu con el que había fijado esa meta.
Y sin duda logré terminar mi rutina sin una pisca de sueño.
Pero qué fue entonces lo que sucedió esa noche??, he estado haciendo algunos experimentos y encontrado la siguiente teoría:
En tu cabeza siempre hay dos voces fundamentales una es la de tu cerebro ó tu mente, y la segunda es la de tu ser ó tu esencia. De donde sale esta segunda voz?, pues bien, intenta por un segundo pensar en lo que estás pensando. Dale hazlo, yo espero.
Es duro, pero no imposible; Lo que sí es imposible es algo como que un diente se muerda a sí mismo ó que una nariz se huela a sí misma, por lo tanto creo que puede existir una segunda nariz ó un segundo diente, es decir, una segunda voz, pero de donde viene ésta?
Ahora imagínense muertos, ahh por cierto, recuerden que cuando morimos dejamos el cuerpo, es decir, sin escuchar nada, sin ver nada, sin oler nada, y a la vez sin pensar nada ya que el pensamiento viene del cerebro.
Creen eso posible?, es inconcebible al menos para mí, creo que al menos debemos escucharnos a nosotros mismos, escuchar esa voz de nuestro interior, esa voz de la esencia, la voz de tu ser.
 Bien, volviendo a lo anterior retomemos la teoría de las dos voces, la primera sujeta al cerebro, y la segunda a nuestro ser. Si la primera está sujeta al cerebro también está sujeta la información que le llega, al cansancio al sueño, a la pereza, y es por eso que esa voz nos dice: “El ejercicio!? Ja! , eso no importa, usted tiene mucho sueño, eso se recupera después, mejor duerma!”. Mientras la segunda voz está sujeta al ser, es decir a nuestra esencia, a nuestros verdaderos deseos, verdaderos sentimientos, y no está sujeta al cuerpo por lo tanto siempre nos anima a seguir.
Y al fin y al cabo lo que yo propongo es escuchar a la segunda voz más que a la primera. Cómo?!, simple, pregúntale a tu primera voz cuáles son tus verdaderos deseos, sinceros, los de verdad, no los efímeros y de momento, y en ese instante escucharás la voz de tu esencia. 
Creo que antes de tener cuerpo podíamos hablar con nosotros mismos tal como lo hacemos a diario, y cuando Dios nos dio el cuerpo, él dijo: “No pues que tal que el cuerpo esté enfermo y no hagan nada al respecto, hay que crear algo que reciba toda la información, la procese y determine que hacer al respecto, porque si no, se me mueren los humanos, hay que darles un cerebro para que piensen, y tengan conciencia”.
Otro libro decía: “El truco de la vida está en mezclar las infinitas posibilidades de tus sueños con la capacidad racional de llevarlas a cabo”.

Día siguiente: Justo cuando terminé de escribir esto, ayer, era tarde en la noche, tenía sueño y cansancio, y lo único que encontré fue de nuevo la encrucijada entre las dos voces, pero esta vez gané yo.

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