sábado, 16 de octubre de 2010

Acerca del tiempo desperdiciado y los ponqués..

"Cuando pasas tu vida pensando que podrías tener algo mejor, desperdicias tu vida teniendo lo mejor" JD

Hace poco mi padre compró este ponqué que tanto me gusta, sin embargo el ponqué en sí mismo no es delicioso, pero cuando lo comes con leche sientes una increíble sensación en tu boca que te provoca cerrar los ojos y sólo sentir ese agradable sabor a través de las papilas gustativas. No importaba si lo hacía cada noche, el producto de esa combinación no tenía caducidad para mi paladar. Lo interesante fue que un día, justo cuando devoraba uno de estos pequeñines, me encontraba viendo una serie americana que me encanta (Friends), y por un instante me pregunté si era posible encontrar ese mismo sabor justo allá, en el norte. Y la respuesta era clara, No, ó iba a ser muy difícil, entonces me percaté que el ponqué tenía un valor agregado, un valor universal, es decir, en ningún otro lugar podría comer algo así, y eso lo hacía especial. Entonces empecé a recordar otras cosas que nunca conseguiría en otro lugar, como la pizza de la esquina de mi barrio, ó los pasteles de pollo de mi universidad, ó cosas más simples como la comida de mi mamá, entre otras. Pero al mismo tiempo me pareció triste que millones de personas de mi tierra y de todas las tierras, siempre están mirando hacia afuera buscando “lo mejor” sin percatarse que siempre lo han tenido en la palma de la mano. Y es que no se trata sólo de la comida, sino de la gente, la ciudad, la limpieza, las fiestas, etc. Existe gente daría lo que fuera por vivir allá en el norte, por comer MacDonalds todos los días, ó por tomar café en Starbucks, ó por el simple hecho de no estar donde siempre ha estado. Qué poco saben valorar lo que tienen alrededor estas personas. Hay que aclarar que no tiene nada de malo el norte, es sólo un ejemplo.

Para concluir, a veces en la vida te topas con personas quienes desde pequeños tienen la esperanza de irse del lugar donde se encuentran para encontrar una mejor vida, sólo para al fin y al cabo darse cuenta que siempre habían tenido la vida que querían hasta que se fueron.

martes, 12 de octubre de 2010

Acerca de la Esencia y los Abdominales...

Hace un tiempo leí en un libro que decía: “Una persona constante es aquella que lograba alcanzar las metas incluso después de que el espíritu con el que se habían fijado se fuera.”
Y la verdad siempre busqué la manera de cómo lograrlo ya que siempre fue un desafío para mí. Siempre decía algo como “esta semana voy a acostarme a las 10 pm”, y conforme pasaba el tiempo cada día se me hacía más difícil cumplir el objetivo, hasta que desertaba y olvidaba que me había propuesto eso, para no sentirme mal. Igualmente con la alimentación, el ejercicio, el estudio, las notas, etc.
Hasta hace cierto tiempo me di cuenta de algo mientras hacía ejercicio en la noche:
Yo estaba en el sofá de mi habitación recordando todo lo que había hecho en el día, cuando recordé que me había propuesto hacer ejercicio todas las noches, y en ese mismo instante sentí unas ganas de acostarme y no hacer más. Era una guerra dentro de mí, lo que yo me había propuesto versus lo que quería hacer en ese instante. Dicen que para hacer feliz hay que hacer lo que más te guste y disfrutes, y claramente no iba a disfrutar hacer lagartijas ó abdominales mientras me moría del sueño.
De pronto en mi cabeza una voz se despertó y me dijo: “hazlo!, hazlo!!, hazlo!!!, si no perderás muchos días de trabajo” y en ese momento me percaté que cada día que no hacía ejercicio tenía que recuperarlo con dos días, pues bien, no fue algo súper animante, pero sirvió como excusa para realmente dejar el sueño de lado.
Lo interesante fue que apenas hice la primera lagartija sentí como todo mi cuerpo se llenaba de energía y vigor, mágicamente estaba recuperando ese espíritu con el que había fijado esa meta.
Y sin duda logré terminar mi rutina sin una pisca de sueño.
Pero qué fue entonces lo que sucedió esa noche??, he estado haciendo algunos experimentos y encontrado la siguiente teoría:
En tu cabeza siempre hay dos voces fundamentales una es la de tu cerebro ó tu mente, y la segunda es la de tu ser ó tu esencia. De donde sale esta segunda voz?, pues bien, intenta por un segundo pensar en lo que estás pensando. Dale hazlo, yo espero.
Es duro, pero no imposible; Lo que sí es imposible es algo como que un diente se muerda a sí mismo ó que una nariz se huela a sí misma, por lo tanto creo que puede existir una segunda nariz ó un segundo diente, es decir, una segunda voz, pero de donde viene ésta?
Ahora imagínense muertos, ahh por cierto, recuerden que cuando morimos dejamos el cuerpo, es decir, sin escuchar nada, sin ver nada, sin oler nada, y a la vez sin pensar nada ya que el pensamiento viene del cerebro.
Creen eso posible?, es inconcebible al menos para mí, creo que al menos debemos escucharnos a nosotros mismos, escuchar esa voz de nuestro interior, esa voz de la esencia, la voz de tu ser.
 Bien, volviendo a lo anterior retomemos la teoría de las dos voces, la primera sujeta al cerebro, y la segunda a nuestro ser. Si la primera está sujeta al cerebro también está sujeta la información que le llega, al cansancio al sueño, a la pereza, y es por eso que esa voz nos dice: “El ejercicio!? Ja! , eso no importa, usted tiene mucho sueño, eso se recupera después, mejor duerma!”. Mientras la segunda voz está sujeta al ser, es decir a nuestra esencia, a nuestros verdaderos deseos, verdaderos sentimientos, y no está sujeta al cuerpo por lo tanto siempre nos anima a seguir.
Y al fin y al cabo lo que yo propongo es escuchar a la segunda voz más que a la primera. Cómo?!, simple, pregúntale a tu primera voz cuáles son tus verdaderos deseos, sinceros, los de verdad, no los efímeros y de momento, y en ese instante escucharás la voz de tu esencia. 
Creo que antes de tener cuerpo podíamos hablar con nosotros mismos tal como lo hacemos a diario, y cuando Dios nos dio el cuerpo, él dijo: “No pues que tal que el cuerpo esté enfermo y no hagan nada al respecto, hay que crear algo que reciba toda la información, la procese y determine que hacer al respecto, porque si no, se me mueren los humanos, hay que darles un cerebro para que piensen, y tengan conciencia”.
Otro libro decía: “El truco de la vida está en mezclar las infinitas posibilidades de tus sueños con la capacidad racional de llevarlas a cabo”.

Día siguiente: Justo cuando terminé de escribir esto, ayer, era tarde en la noche, tenía sueño y cansancio, y lo único que encontré fue de nuevo la encrucijada entre las dos voces, pero esta vez gané yo.

viernes, 8 de octubre de 2010

Acerca del alma y los gatos...

Hoy, mientras jugaba una partida de ajedrez online en mi habitación, me percaté por un momento que mi gata (Chiqui) se encontraba detrás de mí, recostada en mi cama mientras tomaba el sol de las 3. Se veía tan hermosa mientras entrecerraba sus ojos para echarme un vistazo que decidí tomarle un foto desde mi computador. Justo cuando logré la toma, no pude dejar de notar que la foto hacía parecer que mi gata se encontrara muerta, sin vida, tirada en una cama, como un trapo y me pregunté qué pasaría con Chiqui cuando se muera.
Y me hizo cuestionarme lo siguiente: ¿Acaso tendrán los animales alma?, es decir, acaso Chiqui, será algo más allá de lo que percibe la gente, será un ser aprisionado en un cuerpo tal como yo?...
Tal vez de esa manera podamos valorar un poco más a los “animales” que tenemos en frente.
Ahora, tratemos de ir un poco más allá, si Chiqui tiene alma, todo animal, y a la vez, todo cuerpo con vida tiene una, hasta las plantas, incluso desde que aparece la primera célula de un ser vivo, podríamos decir que esta misma tiene alma. Pero no suena ilógico una célula con alma?.
Para mí, sí, pero si tomamos en cuenta las teorías de la evolución, nosotros mismos venimos de una célula, entonces, la pregunta es: ¿En qué momento los humanos adquirieron alma? ó ¿En realidad la primera célula tuvo un alma? ó ¿Estará errada la teoría de la evolución?
Consideremos que el humano es la única especie con alma, desde qué momento aparece el alma en nosotros?, desde que nuestras madres dan a luz?, ó desde que en el vientre se genera nuestra primera célula?(Si admitimos esto también debemos admitir que la primera célula en la tierra tuvo alma).
Sin responder esas preguntas, también reflexiono acerca de la diferencia de almas, cómo se diferencia mi alma con la de otro ser humano?, ó bien con la de mi gata, sería extraño que Dios diga: “Hágame un favor y me trae el alma de Juan David, y por equivocación se llevan a la Chiqui”.
Mi alma no tiene nombre, el nombre se lo pusieron a la suma de mi cuerpo y yo, mi alma no tiene personalidad, la personalidad que hoy digo tener es el resultado de millones de variables y acontecimientos a lo largo de mi vida, mucho menos las habilidades manuales como tocar guitarra, eso lo saben hacer mi cuerpo y mi alma juntos, pero mi alma no.
Tal  vez nos diferenciemos por un color, pero muy triste si me tuviese un alma rosada ó fucsia.
Cuál será la diferencia…
Por cierto ya intenté mirar fijamente a los ojos de mi gata para buscar su alma, y se distrajo con un pajarito.. :P